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07 de enero de 2021 Nº 0003

Por el equipo de analistas de

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Diez focos de interés para este 2021

¡Bienvenido al nuevo año! Nuestro equipo de expertos ha trabajado durante estas fiestas para identificar los focos y tendencias a los que deberá estar atento para que sus proyectos tengan éxito durante 2021. Se trata de escenarios con potenciales consecuencias políticas, económicas o de seguridad, llamados a tener un peso importante en sus próximas tomas de decisiones. Si quiere más información, ponemos a su disposición nuestro servicio de consultas virtuales. Escríbanos a [email protected].

 

1. Reajuste de alianzas por la victoria de Joe Biden.

Tras cuatro años de Presidencia de Donald Trump particularmente convulsos, vencedores y damnificados por la elección del candidato demócrata han comenzado a acomodarse en el esquema que plantean las políticas anunciadas por Joe Biden: diálogo con Irán, aunque contando con la voz del resto de países del Golfo Pérsico, menos permisividad con Arabia Saudí o Israel en materia de DDHH, especialmente. Los síntomas inmediatos son tanto la reciente anunciada reconciliación con Qatar como, según predecimos a medio o largo plazo, tímidos acercamientos diplomáticos entre Irán y Arabia Saudí y el reconocimiento saudí de Israel. Estos movimientos permitirán rebajar la tensión regional.

 

2. Tensión con Irán.

Pese a lo dicho anteriormente, el relevo en la Presidencia de los EEUU viene acompañado irremediablemente de un pico de tensión con Irán, atribuido tanto al resultado del período Trump como a los intentos de Teherán de lograr que Biden ponga el levantamiento de sanciones en lo alto de su lista de prioridades, a abordar nada más ser investido. Esta necesidad de 'forzar' a Washington a negociar se ha traducido tanto en la detención forzosa de un buque surcoreano en el estrecho de Ormuz - en medio de un litigio económico con Seúl - como en la decisión de enriquecer uranio a un 20%. Uno de los temores es que el oportunismo de algunos actores hostiles o del mismo Donald Trump, o un error al interpretar un gesto del enemigo pueda desatar una espiral de violencia.

 

3. Diplomacia a orillas del Mediterráneo Oriental.

Las disputas por los hidrocarburos del Mediterráneo Oriental y el control geoestratégico de la zona marcarán buena parte de la agenda de la Unión Europea, dividida entre aquellos que apuestan por imponer duras sanciones a Turquía por su política expansionista y quienes creen que eso echará al Gobierno de Ankara en manos de Rusia y quieren fiar una última carta al diálogo. Desde luego, todas las partes están incrementando su gasto en Defensa y reforzando su cooperación militar con terceros países, en especial Grecia y Chipre. La diplomacia será por tanto esencial para evitar que se enconen las posturas.

 

4. Una década de guerra en Siria.

El próximo marzo los sirios recordarán que hace diez años que su país está en llamas. Pese a que los efectos de la guerra se sienten hasta en el Brexit -el discurso anti inmigración agitó la campaña del 'no'-, poco o nada se ha hecho para forzar una solución política que evitase más violencia. El presidente Bashar Asad es el vencedor, aunque gobierna apoyado en las muletas de Rusia e Irán y en un país arrasado por la guerra y golpeado por las sanciones. La falta de coordinación y decisión de los implicados en el conflicto seguirá alimentando una pobreza que generará más refugiados y una violencia que oxigenará al extremismo tanto del Estado Islámico como de Al Qaeda.

 

5. Los Talibán se crecen.

Este año comienza con una nueva ronda de negociaciones en Qatar entre los Talibán y una representación de la sociedad y del gobierno afgano, a la postre no reconocido por la organización extremista. Tras asegurarse un pacto de no agresión con los EEUU, y con la promesa de Donald Trump de retirar las tropas, a quienes antaño gobernaron el país con leyes draconianas sólo les queda presionar para que Biden no cambie de política y su contraparte en Doha afloje el puño. Controladas grandes zonas rurales, se cree -aunque ellos niegan estar detrás- que los recientes episodios de violencia en las ciudades y los asesinatos selectivos de voces críticas destacadas son medidas de presión encaminadas a inclinar la mesa de diálogo todavía más a su favor. Entretanto, el diálogo será lento.

 

6. Elecciones presidenciales en Irán.

El 18 de junio se celebrarán unos comicios en los que la Guardia Revolucionaria iraní tendrá un papel destacado. Tal y como adelantamos en nuestro último boletín, uno de los uniformados de este cuerpo paramilitar es el único candidato autoproclamado hasta la fecha. Se espera que al menos un miembro más de esta fuerza, que se presenta como apolítica y pragmática, aspire a liderar Irán.

La votación estará marcada por el desencanto de gran parte de la población con las opciones de centro y reformistas, víctimas de la estrategia de 'presión total' de Donald Trump. Sin embargo, la tradicional preferencia por este campo tornado en tecnocrático, y un empuje de última hora por la disposición de Biden al diálogo, podría contribuir a otra presencia similar a la del saliente Hasán Rohaní.

 

7. Sigue la 'Primavera Árabe'.

Aunque los últimos compases de 2020 han estado marcados por la desaparición casi total de manifestantes en las calles de Bagdad y Beirut, creemos que tal escenario sólo ha sido consecuencia de la pandemia. Los males económicos y políticos que las agitaron no sólo permanecen sino que podrían ir a más debido a los graves perjuicios económicos provocados por el coronavirus.

Aunque protestas similares podrían tener lugar en otros países como Argelia e Israel, país que celebrará en marzo sus cuartas elecciones en dos años, las de Irak serán las más ruidosas ya que los problemas presupuestarios del Gobierno podrían dificultar el pago de salario a los funcionarios. Durante este enero, además, habrá una fuerte presencia callejera de las milicias chiítas que encabezaron su represión, muy activas por la conmemoración del asesinato de Qasem Soleimani.

 

8. La vacuna de la COVID-19 llega de forma desigual.

Si bien Israel, con un 16 % de vacunados, lidera la estadística mundial por volumen de población inmunizada, otros países, como Siria, Irak o Irán, se están encontrando con problemas para acceder a grandes cantidades de vacunas. Turquía ha comenzado a inyectar la vacuna desarrollada por la empresa china Sinovac, aunque hay noticias de que Pekín impone un duro peaje político al Gobierno turco, y espera un flete de Pfizer-BioNTec. Tales diferencias juegan a favor tanto de sus sociedades, susceptibles a sufrir por más tiempo los estragos económicos -y la consecuente inestabilidad social-, como del resto de países, que podrán sufrir nuevos brotes procedentes de viajeros.

 

9. Acuerdos de normalización con Israel.

El recuperado abrazo entre Qatar y Arabia Saudí puede ser la llave que abra la puerta al reconocimiento de Israel por parte de Riad, algo con profundas repercusiones en la región y que llevaría a que muchos otros países, que hasta ahora se habían negado a hacerlo, den su brazo a torcer. Los israelíes lograrían así un frente amplio de presión a Irán. Con todo, no hay que olvidar que algunos de estos acuerdos se han hecho mediante contraprestaciones de unos EEUU donde gobernará alguien con un talante muy distinto al de Trump.

 

10. Gobierno de unidad para Libia.

Pese a la intervención de Turquía, que dio la vuelta a un escenario en el que el Gobierno de Trípoli parecía abocado a perecer ante el avance de las tropas del mariscal Hafter, los frentes bélicos en Libia llevan meses encallados (Ankara y el Gobierno de Trípoli, decidieron no proseguir su ofensiva ante las advertencias de Rusia). Para resolver el impasse, los países implicados están tratando de presionar a las partes para conformar un nuevo Gobierno de unidad nacional. Egipto -uno de los principales valedores de los rebeldes- está tratando de acercar posturas con Trípoli para reducir la influencia turca y marcar el paso de las negociaciones.

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Líderes y jefes de delegación del Consejo de Cooperación del Golfo en Al Ula. Foto: MAE Arabia Saudí.
Líderes y jefes de delegación del Consejo de Cooperación del Golfo en Al Ula. Foto: MAE Arabia Saudí.

GOLFO PÉRSICO

Fin del bloqueo a Qatar


Si Oriente Medio terminó 2020 dando titulares históricos -el reconocimiento de Israel por parte de Emiratos Árabes Unidos (EAU) y otros países árabes-, el comienzo de año no le va a la zaga. Esta semana se anunció el fin del bloqueo a Qatar, iniciado en junio de 2017 por Arabia Saudí, Emiratos, Baréin y Egipto, que acusaban a Doha de apoyar a grupos terroristas y a Irán. Las negociaciones se han prolongado durante varios meses bajo la mediación de Kuwait y EEUU -si bien creemos que la elección de Biden y el fin de la era Trump han servido de espaldarazo-. Tras más de tres años ausente, el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al Thani, asistió el miércoles a la reunión del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) en la localidad saudí de Al Ula, donde se firmó una declaración que llama a recuperar la unidad y la cooperación entre las monarquías de la región. Las primeras consecuencias de este acuerdo son el fin del embargo comercial y la apertura del espacio aéreo, así como los pasos fronterizos terrestres y conexiones marítimas, para el uso de Qatar (si bien se tardará en ver movimiento ya que Doha prohíbe la llegada de no-residentes por la pandemia de COVID-19). A cambio, Doha abandonará sus demandas judiciales con los países promotores del bloqueo y se prevé que se reduzca el tono crítico hacia los saudíes en los medios qataríes, fundamentalmente Al Jazeera. Algunos de los principales beneficiados son Kuwait, Omán y Jordania, que habían tenido que hacer encaje de bolillos para mantenerse neutrales en la disputa.

¿Vuelta a la normalidad?

La declaración de Al Ula, con todo, es sólo un primer paso para retomar las relaciones, puesto que aún hay numerosos cuestiones espinosas entre estos países, empezando por su diferente relación con el islam político o su estrategia exterior. Por ejemplo, Qatar, Arabia Saudí y Emiratos apoyan a bandos diferentes en Libia y están aliados con actores enfrentados en el Cuerno de África. Es decir, aunque se retome una buena vecindad, el antiguo alineamiento de posiciones queda muy distante. En su discurso, el príncipe heredero y hombre fuerte de Arabia Saudí, Mohamed bin Salmán, aludió a la necesidad de presentar un frente común contra “el programa de misiles nucleares y balísticos del régimen iraní y sus planes de sabotaje y destrucción”. La intención de Riad y Washington es que el deshielo en el CCG sirva para atraer a Qatar al eje anti-iraní. Sin embargo, lo más probable es que cada país siga atendiendo a las relaciones con Irán en función de sus propios intereses.

Comercio entre Arabia Saudí y Qatar en millones de dólares

 

Consecuencias para Emiratos y Turquía

Si bien EAU ha saludado el acuerdo, a nadie se les escapa que es uno de los países más incómodos con la firma (el año pasado, ya obstaculizó los intentos de acercamiento). Lo que incomoda en Abu Dabi no es tanto la relación de Qatar con Irán sino con el que se ha convertido en su principal rival regional: Turquía. Ankara ha dado la bienvenida al acuerdo, aunque éste vaya a significar un cierto descenso de la dependencia de Qatar hacia Turquía, pero es que el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan está maniobrando para encauzar sus dañadas relaciones con las monarquías árabes, empezando por la Casa de Saúd, con la que ya ha habido varios contactos fructíferos.

Así las cosas, Emiratos apostará por reforzar su alianza con el eje anti-turco que se está formando en el Mediterráneo (Francia, Egipto, Israel, Grecia y Chipre). No en vano, acaba de unirse al Forum del Gas del Mediterráneo Oriental y ha firmado un acuerdo de defensa con Grecia.

En Ankara preocupa mucho la consistencia que está tomando este frente y ha tratado de ablandarlo con acercamientos a Egipto (infructuosos, toda vez que parte de la oposición egipcia está refugiada en Estambul) e Israel. Con el Gobierno israelí hay varios canales de comunicación abiertos, pero de momento Benjamin Netanyahu no quiere escuchar los cantos de sirena turcos. Es más, acaba de cerrar un acuerdo de 1.400 millones de euros por el que la empresa israelí Elbit System establecerá un centro de formación para las Fuerzas Aéreas de Grecia y venderá diez aeronaves de entrenamiento.

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YEMEN - ETIOPÍA

Crece la inestabilidad en ambas orillas del Mar Rojo

 

La situación regional en el Mar Rojo se presenta inestable en 2021. El conflicto que se desató a principios de noviembre entre el Gobierno etíope y el Frente de Liberación Popular de Tigray (FLPT) amenaza con afectar no sólo a Etiopía sino a toda la región del Cuerno de África. El conflicto, además de exponer el resquemor del FLPT por verse apartado del poder después de 27 años gobernando, muestra las pugnas existentes entre distintos grupos étnicos y la escasa integración de éstos en las estructuras de poder. El conflicto tendrá un serio impacto en la economía etíope, una de las más pujantes a nivel continental, y cuestiona el modelo de desarrollo autoritario implantado en el país desde 1991. Tiene, además, implicaciones regionales, pues la participación de Eritrea a favor del Gobierno etíope puede tener consecuencias negativas una vez cambie el liderazgo en el lado etíope, y la ola de refugiados que ha generado afecta a países inmersos en una débil transición como Sudán. En la orilla opuesta, la guerra en Yemen entra en su sexto año de forma sangrienta, tras el atentado perpetrado el 30 de diciembre en el aeropuerto de Adén que dejó 25 muertos y 110 heridos. El ataque iba dirigido contra miembros del Gobierno de unidad, que aterrizaba en ese momento en el aeropuerto. El nuevo Ejecutivo fue acordado a principios de diciembre entre el Gobierno liderado por Mansur Hadi -internacionalmente reconocido y apoyado por Arabia Saudí- y el Consejo Transitorio Sureño (CTS), sostenido por Emiratos Árabes Unidos. Ninguna facción ha reclamado el ataque, y mientras el Gobierno acusa a los rebeldes hutíes -respaldados por Irán-, éstos se han desmarcado del mismo y lo atribuyen a facciones sureñas descontentas con el acuerdo. El atentado es sintomático de las dificultades que atravesará cualquier intento de cementar la gobernanza del país y que no atienda los intereses de todos los bandos implicados.

Zonas de control en Yemen. Fuente: Wikimedia Commons.
Zonas de control en Yemen. Fuente: Wikimedia Commons.
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SEGURIDAD

Nuevo liderazgo en las organizaciones yihadistas

 

Si el Estado Islámico abría 2020 descabezado tras la muerte de su líder Abu Bakr Al Bagdadi unos meses antes, el resto del año fue una sucesión de golpes también para otras organizaciones yihadistas. En febrero, EEUU eliminó a Qasem Al Rimi, jefe de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), mientras en junio fuerzas militares francesas abatían en Mali al líder de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), Abdelmalek Drukdel. Dos meses después, una operación israelí acabó con Abu Mohamed Al Masri, considerado el número 2 de Al Qaeda y el cerebro de los atentados contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania en 1998. Poco después, otros dos altos cargos de la organización fueron eliminados en Siria y Afganistán. Y desde mediados de noviembre se especula con la posible muerte natural de Ayman Al Zawahiri, el sucesor de Osama Bin Laden al frente de la organización.

No obstante, este último fallecimiento aún no ha sido confirmado y, de hecho, ha sido desmentido esta misma semana por Abu Ubaida, líder de Al Shabaab, que mantiene estrechos contactos con el liderazgo central de Al Qaeda. Algunos expertos creen que Zawahiri simplemente podría haberse aislado tras la sucesión de asesinatos de miembros del grupo.

Lo que parece claro es que estas organizaciones arrancan el año con liderazgos renovados: el Estado Islámico tiene un nuevo califa, Abu Ibrahim Al Hashemi Al Qurashi, figura de confianza de Bagdadi pero sin el carisma de aquel. AQMI también ha designado sucesor, Abu Obaida Yusuf Al Annabi, un ciudadano argelino bajo sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU desde 2016 y viejo conocido de los servicios antiterroristas occidentales. Y AQPA está liderada ahora por el saudí Khalid Batarfi, responsable de muchas de las campañas del grupo en Yemen. Se calcula que, en conjunto, las filiales de Al Qaeda suman unos 40.000 militantes. El Estado Islámico, por su parte, está siendo capaz de llevar a cabo entre cien y doscientos ataques al mes en Siria e Irak, y una cifra similar en el resto de territorios en los que cuenta con presencia. En 2021, es probable que haya que volver a prestar atención a la amenaza yihadista.

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CULTURA

¿Qué hemos leído en 2020? ¿Qué leemos en 2021?

No es ésta una lista exhaustiva de los mejores títulos del año, sino algunos de los libros que los analistas de NÂR leímos durante el pasado año o estamos leyendo y nos han resultado interesantes.

ORIENTE MEDIO: En Salir del caos (Alianza, 2020), el veterano especialista Gilles Kepel ofrece un completo relato de las últimas décadas en la región, desde la eclosión del yihadismo a las claves socioeconómicas de la Primavera Árabe. Security in the Persian Gulf Region (Palgrave McMillan, 2017), de la profesora iraní Fatemeh Shayan, es un estudio multisectorial sobre las políticas de seguridad en la zona, con especial incidencia en su impacto social. En otro estilo, las memorias de la reportera de Washington Post y experta en yihadismo Souad Mekhennet, I was told to come alone (St. Martin's Griffin, 2018), son un entretenidísmo y esclarecedor compendio de aventuras periodísticas para entrevistar a algunas de las personas más peligrosas del planeta. Y una novela: 2084. El fin del mundo (Seix Barral, 2016), distopía orwelliana centrada en un futuro totalitario y teocrático con la que el polémico autor argelino Boualem Sansal presenta una ácida reflexión sobre el islamismo.

CÁUCASO: Este año, la guerra del Nagorno-Karabaj ha vuelto a poner el foco en una región en la que las pasiones y el partidismo suelen guiar muchos de los análisis. Black Garden (NYU Press, 2003), de Thomas de Waal, sigue siendo el mejor y más imparcial relato de este conflicto. Con el foco más ampliado y una perspectiva más académica, Laurence Broers publicó recientemente: Armenia and Azerbaijan: Anatomy of a Rivalry (Edinburgh University Press, 2019). Una joya difícil de encontrar es Azerbaijan Diary (Sharpe, 1998) de Thomas Goltz, uno de los primeros corresponsales extranjero en instalarse en Bakú en los noventa, que relata magníficamente aquellos años de caos.

BALCANES-TURQUÍA: Tras su divertido y sentido Maratón Balcánico (Caballo de Troya, 2018), Miguel Roán -uno de los más lúcidos balcanistas de la actualidad- vuelve con otro manual para evitar los clichés: Balcanismos: Manifiesto contra los estereotipos (Báltica, 2020). En la novela gráfica Sarajevo Pain (Norma, 2020), Fidel Martínez pone el foco en el cerco a la capital bosnia con un estilo crudo y directo. También el año pasado, nuestro analista Andrés Mourenza publicó Sínora (La Caja Books, 2020), que recoge la intrahistoria y las vivencias presentes y pasadas de la frontera entre Turquía y Grecia. Del mismo autor, junto al periodista Ilya U. Topper, es la biografía de Erdogan La democracia es un tranvía (Península, 2019), un libro que nunca puede faltar en la biblioteca de los interesados por Turquía, donde también debería estar un clásico: Atatürk (Abrams, 2002) de Andrew Mango, la mejor biografía sobre el fundador de la República.

IRÁN: Las perspectivas de una pronta sucesión en la jefatura de la República Islámica iraní motivan Political Succession in the Islamic Republic of Iran: Demise of the Clergy and the Rise of the Revolutionary Guard Corps (The Arab Gulf States Institute in Washington, 2020). El académico Ali Alfoneh traza paralelismos con la anterior vivida y desgrana los elementos que hacen del próximo un relevo distinto. En Rebels with a Cause: the failure of the left in Iran(I.B. Tauris, 1994), Maziar Behrooz recurre a fuentes tanto en persa como en otras lenguas para explicar qué factores externos e internos han desembocado en que la izquierda sea hoy una fuerza apenas testimonial en Irán. La conocida editorial Penguin posee, en inglés, una de las mejores traducciones existentes -de Dick Davis- del Shahnameh (Libro de los Reyes), el poema épico cumbre de la literatura persa, escrito por Abol-Qasem Ferdosí.

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Las relaciones entre Francia y Turquía se han deteriorado en 2020 a raíz de su competencia en escenarios como el Mediterráneo Orienal y África. Esto tendrá consecuencias para la empresa francesa en Turquía, no en el sentido de poner en peligro las ya instaladas (los lazos económicos son antiguos y profundos), sino en cuanto a nuevos negocios, contratos públicos e inversiones.

Esto abre nuevas oportunidades para la empresa española, pues Ankara está agradecida al Gobierno de España (junto a Alemania, Italia o Malta) por haber limitado las propuestas de sanciones hechas por París y Atenas en el último Consejo Europeo. 

Del mismo modo, la propuesta del Senado francés de reconocer la independencia del Nagorno-Karabaj -del todo incomprensible ya que ni siquiera la República de Armenia la reconoce-, ha enturbiado las relaciones con Azerbaiyán, un país donde gigantes franceses como Alstom, Suez o Total tienen importantes intereses. Algunas de estas compañías ya han comenzado a perder posiciones en las licitaciones públicas, en un momento en que se preparan importantes contratos de reconstrucción en los territorios recuperados por Bakú en su reciente guerra contra Armenia, algo que se han aprestado a aprovechar firmas italianas y también podría beneficiar a las españolas. 

Consecuentemente, el haberse convertido en uno de los puntales del eje anti-turco, ha abierto oportunidades a Francia en otros países: venta de armas a Grecia y Emiratos y mejor posición en mercados como Egipto y Armenia. 

Andrés Mourenza, Analista de NÂR Research