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15 de diciembre de 2020 Nº 0002

Por el equipo de analistas de

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El candidato presidencial Husein Dehghan. Foto: Meghdad Madadi para Tasnim News Agency.
El candidato presidencial Husein Dehghan. Foto: Meghdad Madadi para Tasnim News Agency.

IRÁN

Los Guardianes aspiran al mando del Ejecutivo

Las elecciones presidenciales iraníes del próximo 18 de junio van a estar marcadas por cuatro escenarios que vienen desarrollándose en el presente:

  • Una posible baja participación, al hilo de los comicios legislativos del pasado febrero, en consonancia con el clima de apatía popular hacia el sistema.
  • Las tensiones con Israel y los EEUU a raíz del asesinato del científico Mohsen Fajrizadé, con la posibilidad de nuevos acontecimientos.
  • Una pequeña ventana para las negociaciones con el actual ejecutivo centrista de Hasán Rohaní, sobre todo a partir de la investidura de Joe Biden.
  • Las aspiraciones del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de extender su control del aparato de Estado.

La Guardia Revolucionaria, también conocida como Pasdarán o Sepá, se fundó a la lumbre de la Revolución de 1979. Receloso del monárquico Ejército Imperial Iraní, el recién encumbrado líder, Ruholá Jomeiní, impulsó su propia guardia pretoriana para blindar su posición y garantizar la pervivencia de la República Islámica. Tras un período de tiranteces -que periódicamente se reproducen-, los Guardianes acabaron encajados como una rama de las Fuerzas Armadas Iraníes, operando de forma complementaria en la mayoría de ocasiones pero respondiendo primordialmente al Guía Supremo.

Hoy, los Guardianes son el pilar militar, pero también económico y político de la República Islámica. Aunque su influencia ha sido visible desde la época presidencial de Mahmud Ahmadineyad (2005-2013), su poder ha crecido sobremanera durante los últimos años, beneficiándose política y económicamente de la estrategia de "presión total" declarada por Washington tras retirarse del acuerdo nuclear.

El Cuerpo gestiona elementos clave de la Defensa como el programa de misiles, la cobertura del estrecho de Ormuz o su profundidad estratégica en la región, controla alrededor de un tercio de la economía y, ahora, aspira a colocar a uno de sus hombres al frente del Gobierno.

En el particular sistema iraní -encabezado por la figura del Alfaquí o Líder Supremo- el poder del Gobierno es más limitado que en otros países. Sin embargo, tras la designación de Ibrahim Reisí -candidato derrotado frente a Rohaní en las presidenciales de 2017- al frente de la Judicatura, y la elección del excomandante Pasdarán Mohamed Baghir Ghalibaf como portavoz del Parlamento, el pasado febrero, la victoria en junio de un candidato de los Guardianes alinearía los intereses de las tres ramas del poder, que además estarían en perfecta consonancia con el Guía Supremo.

La posibilidad de una Presidencia militar ya había sido tema de debate, al aventurarse la posibilidad de una candidatura del carismático general asesinado Qasem Soleimaní, quien optó por evitar los pronunciamientos políticos. Más recientemente, a colación de las tensiones con EEUU y las protestas violentas desencadenadas en un clima de sanciones, Mohsen Rafiqdust, uno de los fundadores del Cuerpo, defendió la elevación de un uniformado a Presidente para "salvar al pueblo". "El pueblo dará la bienvenida a una figura militar si esta puede arreglar el actual descontrol", dijo. "Todos los Guardianes [de la Revolución] entienden de política. Pero no son ni de izquierdas ni de derechas, ni reformistas ni principistas. Son Guardianes y apoyan al Líder, pero entienden de política".

Tales aspiraciones, de hecho, tienen mucho que ver con la sucesión del Líder Supremo, Ali Jameneí, quien desde hace 31 años tiene la última palabra en todas las cuestiones de Estado. A principios de este año, el Alfaquí instó a votar por un presidente "joven y hizbulahí", en referencia al campo ideológico revolucionario, de la línea dura, que él mismo representa. Aunque Jameneí defiende el suyo como un cargo de arbitraje es más que posible que, a sus 81 años, el Líder Supremo está asentando las bases de su legado.

A diferencia de 1989, cuando la sucesión del Ayatolá Jomeiní se resolvió tras una compleja e intensa pugna entre facciones clericales, este nuevo relevo podría estar caracterizado por un cambio generacional -con la entrada en el poder de políticos sin participación directa en el derrocamiento del Sha- y, sobre todo, la influencia de los uniformados en la toma de decisiones de Estado.

Es demasiado pronto para saber si una victoria presidencial de un hombre -o una mujer- de caqui llevaría a medio o largo plazo a un cambio de estructura política.

Del mismo modo, aunque los Guardianes puedan situarse ideológicamente en la órbita de la llamada 'línea dura' o 'anti occidental', han demostrado ser más pragmáticos que otras facciones próximas. "Si los EEUU reconocen a Irán y su 'poder regional', Irán no causará ningún problema a EEUU", ha dicho recientemente Husein Dehghan, uno de los Guardianes mejor posicionados para encabezar el Ejecutivo tras los comicios del próximo año.

Husein Dehghan: el 'nombre' fuerte

El general de brigada, exministro de Defensa con Rohaní y consejero personal del mismo Alí Jameneí para tal cuestión ha sido el primero en postularse para ser el próximo presidente de Irán. A sus 63 años, Husein Dehghan acumula un largo expediente como veterano de guerra y servidor de Gobiernos de distinta tendencia, lo que beneficia la imagen de moderación que trata de proyectar. En contra tiene su escasa popularidad, debido en gran parte a su poca proyección pública.

El entorno mediático de la Guardia Revolucionaria se está encargando de enmendar este aspecto a través de múltiples entrevistas y artículos, a los que se han sumado unos pocos medios internacionales. Sorprenden sus ademanes presidenciales y sus declaraciones, elevadas ya a comentarios de un alto mando pese a ser todavía un aspirante que no ha pasado por el filtro del Consejo de Guardianes, encargado de filtrar a los candidatos.

A pesar de ello, Dehghan cuenta incluso con el visto bueno de la facción que sostiene el Gobierno. Uno de los asesores de Rohaní, Hesamudín Ashná, se ha referido a él recientemente como un "gestor muy capaz" con "autoridad carismática", resaltando también su capacidad de conectar de forma más fluida el Ejecutivo, la cúpula del Estado y su aparato militar.

Apostando a varios caballos

Esta estrategia puede requerir de más de un aspirante a presidente procedente de las filas Sepá. En NÂR Research prevemos que, en las próximas semanas o meses, Saíd Mohamed, comandante de la macroempresa de construcción de los Guardianes Jatam al Anbia, Parviz Fattah, jefe de la multimillonaria fundación religiosa (bonyad) Mostazafan, o el exdiplomático nuclear Saíd Yalilí -todos con un pasado militar-, presenten candidaturas a liderar el próximo Gobierno.

De todos ellos, creemos que Saíd Mohamed es el mejor posicionado para competir frente a Husein Dehghan. Cumple con todas las condiciones expresadas por el Alfaquí -juventud e ideología revolucionaria-, con el añadido de que, por su formación en Ingeniería civil, se acerca más que ningún otro al perfil de tecnócrata que ha caracterizado a los últimos presidentes iraníes. El apoyo del Líder Supremo está garantizado por los cargos ostentados.

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TURQUÍA

Nuevas sanciones tensan la cuerda con Occidente

La cumbre del Consejo de Europa aprobó la semana pasada ampliar la lista de individuos sancionados por las exploraciones de gas que Turquía ha realizado en aguas del Mediterráneo Oriental en disputa. Los sujetos sancionados se conocerán en las próximas semanas, si bien la UE esperará hasta la toma de posesión de Joe Biden, en EEUU, para tomar decisiones de mayor calado que podrían enturbiar aún más sus relaciones con Ankara.

La razón de este enésimo capítulo del deterioro de los lazos UE-Turquía es el conflicto derivado de las reivindicaciones marítimas, con fines energéticos, de Turquía, Grecia y Chipre.

La decisión adoptada -que también ofrece una "agenda positiva" si Turquía vuelve al camino de las reformas democráticas y la negociación en política internacional- es un compromiso entre las posiciones más duras promovidas por Grecia, Chipre, Francia o Austria y los partidarios de continuar dialogando con Ankara (España, Alemania, Italia, Bulgaria y Malta).

Si bien el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, instó a la UE a desistir de su "ceguera estratégica", en privado fuentes del Gobierno se dan por satisfechas con que las sanciones se limiten a un plano casi "simbólico" y no se hayan aprobado otras de carácter sectorial que sí tendrían efectos en una frágil economía como la turca.

Reivindicaciones de Zonas Económicas Exclusivas en el Medit. Oriental. Fuente: Bloomberg.
Reivindicaciones de Zonas Económicas Exclusivas en el Medit. Oriental. Fuente: Bloomberg.

​La dura retórica en público del líder turco ha contribuido a crear un ambiente cada vez más anti turco en las instituciones europeas -de la Comisión al Parlamento-, donde sólo la presión de algunos gobiernos amigos está logrando retrasar medidas más duras. Posturas como la defensa de una solución de dos estados para la isla de Chipre, la persecución de una política expansionista que choca con intereses de otros estados -en particular Francia- y la alianza doméstica con el ultraderechista MHP y elementos eurasianistas representan un desafío creciente para la UE, casi a la altura del que supone Rusia.

Trump se revuelve contra su 'admirado' Erdogan

Bien sea por tacticismo político con vistas al futuro, o por mero resentimiento, el presidente turco parece haber perdido, en sus últimas semanas, el favor de Donald Trump. El presidente de EEUU aprobó este lunes sanciones, basadas en la legislación conocida como CAATSA, por la compra en 2019 del sistema de defensa antiaérea ruso S400 en vez del estadounidense PATRIOT.

Presidencia de Industrias de Defensa (SSB), el ente oficial encargado de importar tecnología militar, no podrá obtener licencias de exportación de EEUU, así como préstamos de entidades estadounidenses e internacionales. A su director, Ismail Demir, y a tres miembros de la cúpula más se les embargan sus activos en EEUU y se les prohíbe la entrada en el país.

En NÂR Research consideramos que, de doce propuestas de sanción que tenía sobre la mesa, Trump ha escogido las menos contundentes. Junto con la anterior expulsión de Turquía del programa del caza F35, Washington daña intereses estratégicos, pero no se consuma una ruptura en el seno de la OTAN. Tanto EEUU en su comunicado, como Turquía en su respuesta, dan a entender que, si bien la confianza está duramente socavada, hay disposición a resolver el conflicto mediante el diálogo.

Diplomacia de la soledad

Si antaño Turquía era considerada un puntal de estabilidad en la zona o, incluso, un modelo exportable, el viraje hacia un tipo de política exterior más asertiva y unilateral, en un entorno volátil, ha provocado la impresión contraria. Poco o nada queda de la doctrina "cero problemas con los vecinos", propugnada por el exprimer ministro -y ahora opositor de Erdogan- Ahmet Davutoglu.

Turquía hoy toma partido en casi todos los conflictos regionales, e incluso es culpada de ser una fuente de inestabilidad. Un síntoma es que sus embajadas en Siria, Libia y Egipto permanecen cerradas, y en países como Israel, Líbano, EAU y Arabia Saudí tienen un carácter meramente simbólico. 

Esta diplomacia ha conducido a cierto aislamiento defendido por algunos elementos de la Administración turca. En palabras del portavoz de presidencial turco, Ibrahim Kalin: "A veces hay que defender únicamente ciertos valores. Si para ello es necesario el aislamiento o la soledad, todo ello entonces es valioso".

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GRECIA

De modelo de contención a crisis sanitaria

Como describimos en nuestro informe sobre el COVID-19 y el turismo, Grecia fue un caso modélico a la hora de atajar la primera ola de coronavirus, fundamentalmente debido a la rápida reacción e imposición de un estricto confinamiento que limitó la expansión por todo el territorio nacional. Hasta finales de junio, apenas había registrado 3.400 contagios y 192 muertes.

Era necesario actuar deprisa pues el estado del sistema sanitario, tras décadas de recortes, hacían muy peligrosa la epidemia. Lamentablemente, los potenciales riesgos que previmos se han cumplido: la rápida relajación de las medidas de contención a fin de espolear el turismo, así como el número de casos importados, hicieron que, a partir del otoño, se disparasen los contagios, lo que obligó decretar un nuevo y estricto confinamiento el pasado 7 de noviembre.
El confinamiento ha empezado a dar sus frutos. Grecia alcanzó su pico de infecciones unos diez días después del cierre -algo más de 3.000 contagios diarios- y desde entonces han ido bajando. El número de fallecimientos diarios (102) se mantiene muy alto para la población del país, pero la previsión es que se vaya reduciendo en las próximas semanas.

Sin embargo, cerca de 600 personas se hallan intubadas y preocupa especialmente la situación en las regiones de Macedonia y Tesalia (norte), donde la ratio de casos por habitante es muy alta y los hospitales están desbordados.
Por ello, y dada la elevada presión a la que se ve sometido el sistema sanitario, el Gobierno ha prolongado el cierre de escuelas, bares, restaurantes, lugares de ocio, espectáculos y actividades deportivas hasta el próximo 7 de enero, incluida la prohibición de viajar entre provincias. El comercio, las peluquerías y las iglesias sí verán relajadas las restricciones y también se prevé retrasar el toque de queda nocturno en Nochebuena y Fin de Año. 
La oposición, que hasta ahora había apoyado las medidas del Gobierno, ha elevado el tono contra el primer ministro, Kyriakos Mitsotakis. Sin embargo y aunque desde primavera haya descendido ligeramente su intención de voto en los sondeos, el Ejecutivo conservador mantiene un sólido apoyo y las últimas encuestas dan a Nueva Democracia una ventaja de más de 15 puntos sobre la izquierdista Syriza.

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OPEC+

Acuerdo a regañadientes que augura inestabilidad

La diplomacia de última hora salvó la cumbre virtual del 3 de diciembre de la Organización de los Países Exportadores de Petróleo, más otros como Rusia, que controlan conjuntamente casi la mitad del flujo mundial. El resultado fue aumentar la producción conjunta en medio millón de barriles diarios, el primer incremento desde el pasado abril, cuando se aprobó el mayor recorte de producción de la historia -7,7 millones de bpd-. Fue una decisión difícil por las presiones de quienes pedían mantener los recortes y quienes querían más producción, muchos de ellos con economías golpeadas por la pandemia.

La cita se saldó con un desencuentro entre dos OPEC de referencia, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, furioso por la cuota de recortes impuesta. También con una solución de compromiso que será revisada mes a mes desde el próximo enero, a fin de adaptarse rápidamente al escenario de restricciones tras la Navidad y el tímido aumento de la demanda en Asia. 

Pese a la tímida recuperación experimentada tras los recortes, los precios siguen siendo más de un 25% inferiores a los del pasado año, debido a la caída de la demanda por el coronavirus y la guerra de precios Moscú-Riad. Si, según se especula, la OPEC+ hace su primer reajuste de producción el mismo 4 de enero, coincidiendo con el primer día del año de comercialización del crudo, podemos prever un principio de 2021 con fuertes fluctuaciones de precios y la continuación de los desencuentros diplomáticos

Evolución del precio (en dólares) de la cesta OPEC durante 2019 y 2020. Fuente: Statista.com
Evolución del precio (en dólares) de la cesta OPEC durante 2019 y 2020. Fuente: Statista.com
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NETFLIX

Mosul, el sabor de la guerra

Mosul, de Matthew Michael Carnahan, ha aterrizado en la plataforma rodeada de expectación y cierta polémica: la crudeza con la que retrata la (abundante) violencia y la dureza de su historia hacen que no sea plato para todos los gustos. Al mismo tiempo, es una representación bastante fiel de lo que implica una guerra, cualquier guerra; y de la que ha sido una de las principales batallas del presente siglo, en la que los combates urbanos, prácticamente cuerpo a cuerpo, fueron la tónica general.

Filmada en Marrakesh -con la excepción de algunas imágenes de dron iniciales, que muestran la devastación en la verdadera Mosul-, la historia está libremente basada en un larguísimo reportaje aparecido en la revista estadounidense The New Yorker, que relataba las vicisitudes de un equipo SWAT que combatía al Estado Islámico en esta localidad iraquí. Las imágenes que acompañan dicho reportaje permiten apreciar lo cuidado de la producción visual, que ha tratado de reproducir muchos de los principales detalles. La película, además, está filmada íntegramente en árabe, lo que le aporta un grado adicional de realismo muy de agradecer.

Netflix. Mosul
Netflix. Mosul
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El reconocimiento de Israel por parte de Marruecos -que, a cambio, consigue que EEUU reconozca el territorio del Sáhara Occidental como marroquí- es uno de los eventos clave de este año para la región. La noticia entronca con otra que, por ahora, ha recibido mucha menos difusión: la firma de un acuerdo tentativo entre Arabia Saudí y Qatar para poner fin al desencuentro que han mantenido durante los últimos tres años, logrado también con intensa mediación estadounidense -además de kuwaití-.
Estos dos sucesos entrelazados dejan entrever el deseo por parte del presidente Donald Trump de anotarse el mayor número posible de éxitos diplomáticos en estas últimas semanas, al tiempo que se apuntalan los intereses de sus dos principales aliados en la zona, Israel y Arabia Saudí. Muchos observadores consideran que el gran acierto de Trump, más que forjar de cero unas ambiciosas iniciativas de paz, ha sido el ser capaz de subirse al tren de dinámicas regionales ya existentes y darles el impulso final.
El acuerdo entre Riad y Doha todavía deberá ser aceptado por los demás países árabes que han tomado parte en el bloqueo a Qatar desde 2017: Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto. Pero podría consolidarse en pocos días, de forma que el emir catarí participe en el próximo encuentro del Consejo de Cooperación del Golfo a finales de mes. Sus propios impulsores dejan claro que el objetivo no es otro que consolidar el frente que mantienen contra Irán, hasta ahora debilitado por las buenas relaciones entre Teherán y Doha. Otro punto de confluencia con una Administración Trump que apura sus últimos días.
Daniel Iriarte, Analista de NÂR Research